Correspondencias mestizas

BUTOH; UNA SERPIENTE DE PIEL NUEVA EN AMÉRICA LATINA

Carlos Cruz/Foto: César Alberto Guzmán

Este artículo propone un ejercicio en forma de correspondencia imaginaria entre el bailarín mejicano Carlos Cruz y el creador de la danza butoh HIjikata Tatsumi.

El butoh como otras corrientes de danza, viene sufriendo cambios y actualizaciones constantes a lo largo del tiempo, gracias al encuentro con artistas de diversas partes del mundo, incluyendo a los países latinoamericanos.

Hijikata Tatsumi esculpió su danza en su propio cuerpo y luego fomentó en los cuerpos de los artistas que trabajaban con él una experiencia escénica impregnada de sacrificios y restricciones. Forjó una danza en un cuerpo que escapa a las lógicas de las formas y de los códigos convencionales. Los cuerpos que interesaban a Hijikata eran los cuerpos que languidecían enflaquecidos, expuestos al límite de la crisis de la vida. Eran cuerpos impregnados de un mundo disforme, exhaustos por la guerra. Es en este contexto de la vida degradada por el caos, de la violencia y de la barbarie humana, que nació y se estableció en Japón, el butoh, danza cuyo cuerpo dice que no, sin miedo a dar testimonio de su propia desintegración.

Hijikata dejó para la danza su Ankoku Butoh, el cual viene siendo revisitado por sus discípulos que viajan por el mundo, negándose a admitir que sus enseñanzas fuesen transmitidas por técnicas codificadas, Hijikata apostó por una danza nacida de las memorias personales, colectivas y universales.

Carlos Iván Cruz Islas nació en 1984, el mismo año que Hijikata escribió El Butoh de la Discípula, carta dirigida a la bailarina japonesa Natsu Nakagima. Carlos, no conoció personalmente al fundador de la danza butoh, Hijikata Tatsumi, sin embargo, al recorrer su camino en la danza, fue alumno de Natsu Nakagima. En 1986 Nakagima inició un vínculo con Méjico, cuando al partir de Japón en gira internacional, visitó por primera vez América Latina para presentar su obra Garden, en el Festival Internacional Cervantino en Guanajuato, México. Carlos Cruz, también estudió y trabajó con otros maestros del butoh.

Como danzarín y director, Carlos investiga diversos métodos, técnicas y lo que él denomina prácticas del Vacío. Se trata de su propio abordaje del Ankoku Butoh, que se organiza en permanente diálogo con la cosmovisión de las culturas chamánicas y de los pueblos amerindios. En sus palabras:

Quizá el butoh sea una piel abandonada que nos encontró y no nos abandonará. Está presente en todo momento de nuestras vidas, antes de ser carne y después que se pudra. ¿De dónde venimos? ¿A dónde iremos? Es en cada bardo donde brotan las semillas del butoh, es el MA, el vientre donde se gesta el embrión, butoh habita cada espacio abandonado, es la oscuridad de la sombra, butoh es la flor del vacío.”

Correspondencia imaginaria con texto de Carlos Cruz y texto tomado del libro “El butoh de la discipula” de Hijikata Tatsumi.

Hijikata – Nosotros, hombres contemporáneos, no vivimos estableciendo relaciones con la piel que abandonamos.

Carlos – La piel que abandonamos, partícula de polvo en el aire, se mantiene fluctuando, esperando a ser vista, iluminada por rayos que penetran y abren una senda en la oscuridad, vislumbrando nuestro real origen.

Hijikata-Ahora el butoh es una danza que presupone tiempo decrecimiento, decrecimiento y diálogo.

Carlos – Butoh es transformación, grande expansión e influencia en el mundo. Otros cuerpos tomaron la piel del Butoh, abandonada por el cuerpo japonés, cubierta de los resucitados, condenados a reencarnar.

Hijikata – Esta piel que nos separa es arrancada violentamente del cuerpo, más ella es nuestra propia tierra y morada. En una relación probable con el cuerpo, una vez más, como si fuese piel abandonada, caminan juntos con lai lusión de estar unidos.

Carlos – La serpiente no deja su piel mutante abandonada, ella la comerá. La lagarta como la cáscara del huevo que fue su primera piel. El cangrejo rojo devora a sus recién nacidos. Para recuperar la fuerza, después de dar a luz, la muerte, la madre humana tendrá que comer la placenta, piel abandonada del recién nacido.

Hijikata – Dentro de la historia personal de cada individuo, los muertos inconscientemente auxilian también en la evolución de la vida. El butoh está presente en el nacimiento y en la muerte.

Carlos – La piel que abandonamos tiene la esperanza de encarnar en otros huesos, o por lo menos, volverse un tambor que haga danzar hasta la muerte.

Hijikata – En el butoh, el pensamiento cotidiano desaparece y el pensamiento más profundo emerge.

Carlos – El butoh decrece y crece en el cuerpo de otros. La sombra se enraíza en las propias raíces. Insvestiga a los antepasados enterrados en el vientre de nuestra presencia. Despertando a los muertos que viven en nosotros.

Hijikata – El butoh debe ser apreciado tan enigmáticamente como la vida. Al final, no tenemos certeza si eso es una trampa o una secreta relación con alguna cosa o, según la ilusión, el rastro del criminal. Cuando era niña, usted también fue abandonada en una vida de impresiones que, vistas o escuchadas, permanecerán en la memoria. Esas impresiones agradables y desagradables, misteriosas y peculiares, son naturalmente las bases del butoh. Como nosotros todavía no somos seres totales, estas impresiones deben ser el contenido y la fuente del butoh.

Carlos – Butoh impulsa la resistencia, se niega a ser colonizado por la piel del capitalismo. Carne que se rebela a la conquista brutal, a la explotación, a la esclavitud y al robo contemporáneo.

Hijikata – Ah! Denunciados como fundadores del recién creado butoh, no tenemos a nadie que nos exhorte. Por lo tanto, solo nos resta abandonar la lengua bajo la lluvia.

Carlos Cruz/Foto: Leonardo Vázquez

Artículo escrito por:

Simone Mello; Maestra en danza y especialista en Estudios Contemporáneos del Cuerpo por la Universidad Federal de Bahía -UFBA-, Licenciada en danza por la Universidad Paulista de Artes. Bailarina y directora del grupo Cuerpo Fluctuante de Cusco – Laboratorios Creativos para la Investigación de la Danza y Butoh. E-mail:cuerpoflutuante@gmail.com

 

Sandra Corradini; Doctoranda y Maestra en danza por la Universidad Federal de Bahía -UFBA-, bachiller en danza por la Unicamp. Fisioterapeuta residente en el Programa Multiprofesional en Neurología en el Hospital Roberto Santos/BA, graduada en fisioterapia por la Escola Bahiana de Medicina y Salud Pública, Salvador/BA. E-mail: sandracorradini@gmail.com

 
 
Para leer el artículo completo en portugués, visita: http://www.periodico.ufop.br/pp/index.php/ephemera/article/view/2226/1684

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