Entrevista a Carol Arzubialde (Cusco – Perú)

Carol Arzubialde / Foto: Miguel Ángel Pimentel
“Rumiorqo performance” – Cusco 2020

ENCUENTRO Y RELACIÓN CON LA DANZA

Conozco la danza quizás desde el vientre de mi madre y aún más allá. Para mí es como una conexión primitiva con Dios y con el universo. Desde la infancia sentí en carne propia una necesidad de expresarme con el movimiento.

La disciplina que me enseñó mi maestro de gimnasia, Pacífico Butrón, a la edad de seis años, y la comprensión de mis padres de esa necesidad de hacer gimnasia, me permitieron encontrar una conexión con el espacio y el movimiento. Respirar, escuchar, estar presente y realizar las coreografías marcadas por el maestro, en sincronía con la música, teniendo además la oportunidad de dirigir sesiones de gimnasia rítmica para un gran número de alumnas a esa edad, bajo la mirada y soporte de mi maestro, marcó mi existencia, porque pude conectar con mi ser y vaciarme de todo para compartir algo. Esos instantes eran danza para mí.

Antes de profundizar en el fascinante mundo de la danza, como algo formal y académico, estudié pintura en la Universidad Diego Quispe Tito de Cusco, alrededor del segundo ciclo de estudios encontré un afiche que publicitaba un taller de danza contemporánea, era el año 2007 aproximadamente. Éste taller se realizó en las instalaciones del Instituto Nacional de Cultura – INC, de ese entonces, desde allí no paré en tomar cuanto taller de danza contemporánea llegaba a Cusco, pues gracias a que es una ciudad cosmopolita frecuentemente llegan a la ciudad bailarines de diferentes partes del mundo y realizan talleres de danza.

Al mismo tiempo que la pintura y la danza también conocí el teatro. La pintura y el Teatro fueron un complemento muy interesante para la danza contemporánea en mi proceso de aprendizaje.

El estudio de líneas y formas, de composición y color, en la pintura, me abrieron el entendimiento al mundo abstracto de la danza, que no es realizar un movimiento solo por la necesidad de mover el cuerpo, sino que se debe buscar el entendimiento de diferentes aspectos, por ejemplo que; detrás de cada silencio hay un universo por descubrir, que cada espacio puede ser de las dimensiones más insospechadas, que el cuerpo del bailarín no sólo es físico, sino va más allá y cuando está en el escenario habla un lenguaje muy antiguo, cualquiera sea el tema sobre el que se  trabaje. Esta comprensión abstracta de la danza me ayudó a entender a mis maestros coreógrafos (Pepe Hevia, Esteban Cárdenas, Mirella Carbone, Morella Petrozzi, Teresa Rally, Carlos Ivan Cruz Islas, Miguel Angel Pimentel, Rosalyn Ruiz entre otros (as)) y su, a veces, terquedad en que el movimiento debía ser preciso, ni un punto más de donde está definido y tener paciencia para lograr ese punto de magia, el silencio sagrado, el equilibrio y desequilibrio armónico, el caos organizado, el punto de apoyo, el peso exacto, la escucha desde el centro, la mirada interna, menos es más.

La danza implica un trabajo muy riguroso y de extrema humildad para saber escuchar al maestro, paciencia y tolerancia cuando nuestro cuerpo no entiende el lenguaje coreográfico del director o directora, es una batalla que sí o sí se gana a punta de humildad, escucha, servicio, silencio, trabajo duro en el entrenamiento físico, amor y perdón a la hora de construir algo.

Otras técnicas de danza que he conocido son la Danza folklórica andina, danza Afroperuana, Marinera Peruana, danza Africana, Tango, Ballet clásico, Humphrey limón – José Limón, Cunningham, Graham, Release, Contact improvisation, Flying low y Butoh.

No me identifico con ninguna técnica en particular porque creo que el lenguaje de la danza contemporánea es un abanico de infinitas posibilidades para el movimiento, donde se puede fusionar muchas técnicas. El cuerpo del bailarín de danza contemporánea es un instrumento que está capacitado para interpretar y ajustarse a cualquier necesidad y característica de la obra que se vaya a construir, la danza contemporánea es una de las herramientas del lenguaje escénico más rico de explorar. En mi trabajo como creadora me gusta dejarme llevar por la intuición, la espontaneidad, la improvisación en el movimiento y usar otros lenguajes de la dramaturgia teatral como el gesto.

La danza para mi es un camino de vida. Un camino para reconocerse y para ser un mejor ser humano, para sanar, para relacionarse de mejor manera con todas y todos, para ser un instrumento de amor y medicina para la gente. Es disciplina, confianza, armonía. Es dolor también y mucho, porque no es un camino fácil.

 

Texto extraído de la entrevista a Carol Arzubialde en Mayo del 2020. Adaptación a formato narrativo – Layne Romero. El contenido de éste texto ha sido aprobado por Carol Arzubialde.

 

 

 

Carol Arzubilade / Foto: James Aragón
“De Ruidos” – Cusco 2018


Carol Arzubialde / Foto: Miguel Ángel Pimentel
“Rumiorqo performance” – Cusco 2020


Carol Arzubialde / Foto: Ivan Cucho Gamarra
“De Frente al Sol” – Cusco 2019




CAROL ARZUBIALDE. Actriz danzante, performer, intérprete de danza contemporánea. Realizó estudios en la Universidad Nacional Diego Quispe Tito de Cusco, Escuela Nacional Superior de Arte dramático “Guillermo Ugarte Chamorro”. Dirige el proyecto de investigación y creación multidisciplinaria Laboratorio de Danza Contemporánea Cusco.

laboratoriodanzacusco@gmail.com 

https://web.facebook.com/cuscodanza

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