Entrevista a Marisol Zumaeta (Lima-Perú)

Marisol Zumaeta / Foto: Jorge Castro
Lunarios” – Abril 2015

ENCUENTRO Y RELACIÓN CON LA DANZA

Recuerdo la primera vez que dancé en el nido, fue la danza “Valicha” (danza tradicional de Cusco) desde ahí la danza siempre me ha acompañado, forma parte de mi vida. En los once años de mi vida escolar fui parte del elenco de Flockore de mi colegio, aprendí danzas de la Costa y la Sierra peruana, fue una etapa de alta exigencia, sobre todo en secundaria. El elenco del colegio realizaba montajes con 50 bailarines en el Teatro Municipal de Lima y el Teatro Segura (Lima), habían diferentes niveles, yo estaba en el grupo que también participaba de las competencias entre colegios, ensayábamos muchas horas, entrenábamos duro, ahí aprendí qué es la entrega, la pasión y el éxtasis de la danza. Fue lo mejor de haber estudiado en el colegio.

De todas las danzas tradicionales peruanas que aprendí en el colegio, las que más dejaron huella en mí fueron: la marinera norteña, el tondero, el landó, la tuntuna y la diablada. Son tantos ritmos, tradiciones y bellos recuerdos.

Ya en la universidad, estudié arquitectura y la apliqué a la danza en el uso del espacio, ritmo y composición. Hice escenografía y sobre todo vestuario e instalaciones en mi colectivo de aquellos tiempos, que se llamaba “Los Bichos” (Grupo de arquitectos y arte experimental). Pero mi cuerpo siempre quiso hablar, así que como estudiante de arquitectura comencé a explorar en las estatuas vivas, bajo la idea de que “la arquitectura es nuestro cuerpo y con eso componemos”, eso deciamos y buscamos ponerlo en práctica. De ahí pasamos de manera natural y orgánica a la performance.

La danza me llamaba y por el año de 1999 decidí practicar danzas afroperuanas y flamenco, buscando mis orígenes culturales y en miras a profesionalizarme en la danza. Ese año me atrapó el flamenco, me guiaron las casonas andaluzas del centro de Lima, donde pude reconocer en mi mestizaje mis linajes hispanos, tema que hasta hoy me mueve, ya son veinte años que el flamenco existe en mi vida, hoy lo enseño y mezclo con formas contemporáneas en mi proyecto “Expresión Flamenca”.

En mi formación como bailarina he tomado clases de danza contemporánea, danza somática y un poco de danza moderna. Sobre todo me he formado en el lenguaje del movimiento durante trece años en mi trabajo con en el grupo “Simbiontes”.

Hace un par de años exploro con interés en la danza butoh, encuentro que tiene algo en común con el flamenco. Las dos exploran las profundidades del alma, si bien ambas danzas activan intensamente los músculos y los huesos, ambas también encuentran “carne” (sustancia) en lo inmaterial, en las vibraciones, en las evocaciones y en las vivencias, podría decir que buscan entre las sombras, asumiéndolas como parte esencial de lo humano. Su profundidad me ha atrapado. He podido conocer que los fundadores del butoh también practicaron flamenco y se inspiraron en ella.

También tomo técnicas del teatro mujer, teatro sanación y teatro ritual, del colectivo al que pertenezco “Warmikuna Raymi” (Fiesta de las mujeres). Éstas técnicas se basan en el uso del cuerpo, la voz y las evocaciones, y están inspiradas en antiguas ritualidades que traemos al presente. El objetivo es la sanación de las personas y la sociedad, donde dejamos las frustraciones para dar espacio a la autoestima y el desarrollo de la mujer.

Amo mixturar todas mis experiencias para crear y para enseñar en total libertad, me considero una mestiza por convicción.

Considero al Flamenco mi danza madre, es donde me siento como pez en el agua, su velocidad e intensidad, su fuerza y sutileza, su capacidad expresiva me hacen sentir viva y con herramientas para llegar al público. Por su parte el lenguaje del movimiento me ha dado técnica y conocimientos de composición coreográfica desde el discurso. La performance me brinda libertad para crear y fusionar, para intervenir y accionar.

La danza desde mi forma de ver es el lenguaje del cuerpo. A través de su movimiento y sus vibraciones; danzan los músculos, los huesos, pero también el espíritu, las emociones, el alma y la conciencia. Es un arte integral, donde se entrega lo más básico que somos, que es nuestro ser, nuestro propio cuerpo, está hecha para transmitir, conmover y sentir.

Texto extraído de la entrevista a Marisol Zumaeta en Mayo, 2020. El contenido de éste texto ha sido aprobado por Marisol Zumaeta. Adaptación a formato narrativo – Layne Romero.

 

 

Marisol Zumaeta / Foto: Adriana Peralta
Ida y lamento, perdón y vuelta” – Diciembre 2019



Marisol Zumaeta /Foto: Augusto Navarro
Dos mundos dos” – Abril 2019






MARISOLO ZUMAETA. Danzante, performer, actriz creadora, con una propuesta interdisciplinaria y mestiza. marisolzumaeta@yahoo.es

http://idaylamentoperdonyvuelta.wordpress 

http://expressionflamenca.wordpress.com

http://warmikunaraymi.wordpress.com

http://simbiontes.wordpress.com

http://bichosperu.blogspot.com

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